viernes, 10 de junio de 2016

La sanidad sobrenatural y la decepción del corazón.




Uno de los deseos de todo cristiano normal es ver cosas sobrenaturales, ya que la naturaleza misma de Dios ha venido a ser parte de nuestra vida y el Espíritu Santo mora en nosotros. El gran problema surge cuando las cosas que esperamos no suceden conforme a nuestras expectativas y la persona tarda en sanar o de plano parte a la presencia de Dios. El resultado muchas veces es: uno corazón decepcionado.  

Un ejemplo en la Biblia sucede con unos muy buenos amigos de Jesús que estuvieron en una crisis y por alguna razón, superior a su pensamiento, las cosas no funcionaron como esperaban.

Juan 11.1–6 (NVI)
1 Había un hombre enfermo llamado Lázaro, que era de Betania, el pueblo de María y Marta, sus hermanas. 2 María era la misma que ungió con perfume al Señor, y le secó los pies con sus cabellos. 3 Las dos hermanas mandaron a decirle a Jesús: «Señor, tu amigo querido está enfermo.» 4 Cuando Jesús oyó esto, dijo: «Esta enfermedad no terminará en muerte, sino que es para la gloria de Dios, para que por ella el Hijo de Dios sea glorificado.» 5 Jesús amaba a Marta, a su hermana y a Lázaro. 6 A pesar de eso, cuando oyó que Lázaro estaba enfermo, se quedó dos días más donde se encontraba.

Juan 11.17 (NVI)
17 A su llegada, Jesús se encontró con que Lázaro llevaba ya cuatro días en el sepulcro.

Las expectativas que Marta y María tenían de Jesús fallaron, no fueron cumplidas como ellos esperaban y el resultado fue que sufrieron una decepción en su corazón. ¡Cómo Jesús les había fallado!, lo mandaron llamar y llegó campantemente 4 días después que su hermano, y por cierto amigo de Jesús, había muerto.

Juan 11.20–21 (NVI)
20 Cuando Marta supo que Jesús llegaba, fue a su encuentro; pero María se quedó en la casa. 21 —Señor—le dijo Marta a Jesús—, si hubieras estado aquí, mi hermano no habría muerto. → el resultado fue la Decepción

Jesús mandó llamar a María por medio de Marta, su hermana y vemos en ella el mismo reproche hacia Jesús o sea hacia Dios mismo.
Juan 11.32 (NVI)
32 Cuando María llegó adonde estaba Jesús y lo vio, se arrojó a sus pies y le dijo: —Señor, si hubieras estado aquí, mi hermano no habría muerto. → Igualmente el resultado fua la Decepción

Claro, todos conocemos la historia y sabemos que Jesús resucitó a Lázaro, pero ¿qué hubiera pasado si Jesús no lo hubiera resucitado?, pienso lo mismo que tú, ellas hubieran quedado resentidas, la decepción en su corazón hubiera permanecido.

La vida sobrenatural es el intrigante misterio en la vida del cristiano.

A las personas en general se les dieron las habilidades y capacidades para manipular el mundo material, y lo hacen. El resultado de esto es que hoy disfrutamos de toda esta inteligencia global que nos ha dado tecnología, ciencia, arte, deporte y muchas cosas más a un nivel extraordinario. Sin embargo el proceso de aprendizaje y dominio ha sido largo lleno de fracasos dolor y muerte.

El tema es que a los creyentes se nos ha dado la facultad y la responsabilidad de intervenir en el mundo Sobrenatural, el mundo invisible, y provocar cambios extraordinarios, para la gloria de Dios. Desarrollar maestría en este aspecto es más costoso de lo que imaginamos y el precio que se paga es proporcional a la dimensión del llamamiento de Dios en esta área. Digamos que mientras más fuerte es el llamamiento hacia lo sobrenatural para un ministerio, la curva de aprendizaje es más pronunciada.

Cuando las cosas no suceden como nosotros esperamos que sucedan y estas llegan a convertirse en padecimientos crónicos o hasta la misma muerte, la consecuencia es un corazón decepcionado.

1.    Todos los que hemos caminado en la vida de fe hemos enfrentado la decepción en el corazón en algún momento.


En nuestra congregación hemos visto partir con el Señor esposos, padres, madres, hijos, aun los hemos visto partir antes de salir al mundo y todos ellos eran personas queridas y más de una vez creímos que Dios iba a intervenir. Al no salir las cosas como esperábamos

Lo que no debemos olvidar es que Jesús nos enseñó que las cosas sucederían así en esta Tierra.
Juan 16.33 (NVI)
33 Yo les he dicho estas cosas para que en mí hallen paz. En este mundo afrontarán aflicciones, pero ¡anímense! Yo he vencido al mundo.

Si todo nos resultara a la perfección la primera vez que lo intentamos, no habría mucha necesidad de tener promesas como:
Romanos 8.28 (NVI)
28 Ahora bien, sabemos que Dios dispone todas las cosas para el bien de quienes lo aman, los que han sido llamados de acuerdo con su propósito.

Tenemos versículos como este, debido a que todos estamos en un proceso. Estamos aprendiendo, estamos desarrollando la habilidad para movernos en el mundo de Dios y no creo que hubiera algún guerrero exitoso que no tuviera varias heridas durante su preparación.

 “Dios mantiene todas sus promesas. Pero Él no está obligado a cumplir con nuestro potencial sino nosotros”.

Nuestra lucha parte de nuestra determinación a ver cumplidas las promesas y los principios de la Palabra de Dios en este mundo caído, trayendo como consecuencia el Reino de los Cielos a la Tierra. Que por cierto es la Causa de Cristo.

Pero toda conquista implica la presencia de gigantes y estos deben ser ejecutados para que podamos entrar en la tierra que Jesús nos prometió. El gigante más grande en la conquista de la vida sobrenatural es la decepción.

Todo aquel que persigue el ministerio de los milagros, se enfrentará con la decepción una y otra vez. Es por ello que muchos han optado por un evangelio menor que no implique lo sobrenatural y todos hacemos como que no pasa nada, antes que sufrir decepciones.  

Proverbios 13.12 (NVI)
12 La esperanza frustrada aflige al corazón;
el deseo cumplido es un árbol de vida.

Uno de los momentos espirituales más vulnerables en la vida de un cristiano es cuando viene una pérdida o una decepción.

Es como si nuestro sistema inmunológico espiritual sufriera un colapso, permitiéndole a la enfermedad del corazón que nos haga tambalear. Ya sea que nos preguntemos qué estuvo mal o si hicimos lo necesario, este cuestionamiento a menudo nos lleva a dudar de las promesas de Dios y de su bondad.

Cuestionar la bondad de Dios es una de las consecuencias de la decepción más peligrosas.

Debemos darnos cuenta de que este tipo de situación debe ser redimida por el toque de Dios o terminaremos con el corazón dañado que Él nos advirtió que tendríamos. Un corazón dañado ya no cree en la bondad de Dios.

Proverbios 4.23 (NVI)
23 Por sobre todas las cosas cuida tu corazón,

porque de él mana la vida.

La bondad de Dios es la piedra angular de nuestro conocimiento de Dios. Cuando comenzamos a derribar nuestro concepto de quién es Dios, somos más vulnerables a las mentiras del diablo porque él uso esta estrategia desde el principio.

2.    El asunto con la decepción es en manos de quién esta.
La decepción en manos del diablo es un arma estratégica de destrucción. Pretende acabar con nuestra fe.

Y sus consecuencias pueden ser:

  • Cesacionismo o sea el pensamiento que Dios ya no hace milagros en nuestros días. Esto se ha vuelto una doctrina para muchas denominaciones.
  • Ateísmo que muchas veces es determinar que Dios no tiene nada que ver con los asuntos de los hombres o que en realidad es un invento.
  • Escepticismo, claro que creo que Dios es poderosos para hacer milagros, y los hace. Simplemente no los hace alrededor de mí.

La decepción en manos de Dios traerá como consecuencia la restauración de nuestra fe y nos coloca en la zona de actividad sobrenatural de Dios.

¿En manos de quién quieres dejar tu decepción?



3.    Deja que el Señor te restaure de la decepción del corazón.
Algunas sugerencias para la restauración de tu corazón:

  • Abre tu corazón delante de Dios y sé sincero con Él. Esto puede tomar algún tiempo en Su Presencia para que venga a tu vida convicción de liberta, pero es lo más importante.

Mateo 11.28–30 (NVI)
28 »Vengan a mí todos ustedes que están cansados y agobiados, y yo les daré descanso. 29 Carguen con mi yugo y aprendan de mí, pues yo soy apacible y humilde de corazón, y encontrarán descanso para su alma. 30 Porque mi yugo es suave y mi carga es liviana.»

  • Acude al recurso de Su Palabra. El mejor recurso que puedes encontrar para orar y abrir tu corazón delante de Él, está en el Libro de los Salmos. Recórrelo con esa intención, encuentra las declaraciones que les pone palabras a lo que estás sintiendo y sigue el proceso de restauración del Espíritu Santo. Recuerda que Él ha prometido respondernos cuando clamamos a Él.
Mateo 7.7–8 (NVI)
7 »Pidan, y se les dará; busquen, y encontrarán; llamen, y se les abrirá. 8 Porque todo el que pide, recibe; el que busca, encuentra; y al que llama, se le abre.
Jeremías 33.3 (NVI)
3 “Clama a mí y te responderé, y te daré a conocer cosas grandes y ocultas que tú no sabes.”


  • Persevera hasta que la paz de Dios te invada literalmente y te sientas cómodo desarrollándote en la vida sobrenatural.

Filipenses 4.6–7 (NVI)
6 No se inquieten por nada; más bien, en toda ocasión, con oración y ruego, presenten sus peticiones a Dios y denle gracias. 7 Y la paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento, cuidará sus corazones y sus pensamientos en Cristo Jesús.

  • Cuida tus pensamientos de traer a la memoria los fracasos, mejor acumula los pensamientos sobre lo que sí ha hecho Dios, en ti, en los tuyos y a tu alrededor.

1º Samuel 17.37 (NVI)
37 El SEÑOR, que me libró de las garras del león y del oso, también me librará del poder de ese filisteo. —Anda, pues—dijo Saúl—, y que el SEÑOR te acompañe.

  • Se agradecido con todo lo que has recibido

1 Tesalonicenses 5.18 (NVI)
18 den gracias a Dios en toda situación, porque esta es su voluntad para ustedes en Cristo Jesús.

Hebreos 13.15 (NVI)
15 Así que ofrezcamos continuamente a Dios, por medio de Jesucristo, un sacrificio de alabanza, es decir, el fruto de los labios que confiesan su nombre.

  • Espera las cosas que todavía no has visto.

1 Corintios 2.9 (NVI)
9 Sin embargo, como está escrito: «Ningún ojo ha visto, ningún oído ha escuchado, ninguna mente humana ha concebido lo que Dios ha preparado para quienes lo aman.»


No hay comentarios.:

Publicar un comentario